¿Qué cambia de verdad al subir a 600 €?
El salto frente a 500 € suele notarse en una experiencia más redonda: más opciones con memoria holgada, SSD más amplios y pantallas algo menos comprometidas.
No es una franja para exigir de todo, pero sí para empezar a evitar las configuraciones claramente justas. Aquí la compra sensata ya deja de ser la más barata y pasa a ser la más proporcionada.
- Más opciones con memoria holgada.
- Más margen para un SSD amplio.
- Mejor equilibrio entre procesador, batería y pantalla.
- Menos dependencia de descuentos agresivos para que la compra tenga sentido.
